Tótem

Fecha: 1982

Técnica / material: Chapa de acero cortén 

Dimensiones: 154 x 51 x 40 cm 

Categoría: Escultura

Fecha de ingreso: 01 / 01 / 1982 

Expuesto en: Terraza superior 

José Luis Sánchez

(Albacete, 1926 – Madrid 2018)

Desde muy joven asiste a clases nocturnas de Artes y Oficios. En 1935 su familia se trasladó a Madrid donde pasó una pequeña temporada, pues al estallar la guerra civil, sus hermanos y él son enviados de nuevo a Almansa. Una vez finalizada la contienda, la familia se vuelve a reunir en Madrid. A los dieciséis años entró a trabajar en el Banco Central. Inició estudios de Derecho y por indicación de unos amigos comenzó a asistir a las clases que impartía Ángel Ferrant en la Escuela de Artes y Oficios. Consiguió una beca del Ministerio de Educación y se trasladó a Roma, donde coincidió con Miguel Berrocal.

A su vuelta de Italia se dedica plenamente a la escultura. Participó en la exposición Artistas de hoy en la Galería Fernando Fe y es invitado a participar en la XXVII Bienal de Venecia. Sus primeros encargos fueron los realizados por arquitectos como Miguel Fisac o José Luis Fernández del Amo. Hay que tener en cuenta que la integración entre la escultura y la arquitectura ha estado muy presente en ambos grupos de creadores a partir de los años cincuenta y sesenta. Estas primeras obras se enmarcan dentro de la figuración con referencias a estilos históricos (Grecia, Tartesos, el Románico, etc.) aunque filtradas a través de una sensibilidad actual; la configuración respecto del espacio prima ya en estas obras primeras. La temática de estas obras es, fundamentalmente, la figura humana, los torsos; en proximidad con éstas, desarrolla una importante actividad en la creación de piezas religiosas que predominan, sobre todo, en la segunda mitad de la década de los cincuenta.

Durante la década de los sesenta trabajó intensamente en obras para edificios y espacios públicos. En los primeros tiempos, las  obras están frecuentemente mediatizadas por limitaciones económicas que afectan a los materiales empleados (hierro y hormigón, por ejemplo) y a la presencia entera del volumen, que queda sometida a los relieves o «retablos». La aspereza, el óxido, la vibración de superficies, la discontinuidad de tensiones y un cierto barroquismo en la disposición caracterizan a estas obras. Más adelante, se producirá un aumento de presupuestos que supondrá un cambio de materiales (bronce, acero, mármol, aluminio) y una distinta concepción de las obras, que irán ganando un espacio propio y un volumen independiente. En cuanto a las formas, hay una progresiva suavización de la cadencia y una mayor presencia de modulaciones curvas.

En la segunda mitad de los años setenta y en la década siguiente mantiene una intensa actividad escultórica realizando grandes obras para espacios y edificios públicos pero, de forma paralela, van a surgir con mayor frecuencia que en períodos anteriores, obras personales que difieren de las públicas en su tamaño y en la mayor libertad al no tener que ceñirse a un espacio determinado, pero que guardan una estrecha relación estilística y de materiales con aquéllas. Tenemos un excelente ejemplo en este Tótem realizado en chapa de acero cortén, que reitera el diálogo entre la verticalidad y la horizontalidad tan presente en la escultura de esta etapa. 

Otros rasgos caracterśiticos de las obras de José Luis Sánchez son la insinuación cruciforme y el aire monumental que impregna también estas piezas de mucho menor formato. Dentro de estas obras, realizadas sin que exista el encargo previo, aparecen también los relieves, en los que, a diferencia de las esculturas, predomina el valor de las texturas frente a las tensiones formales y los volúmenes de las primeras.

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