Nace en el seno de una familia campesina. Hijo único, vive en su pueblo natal hasta que en 1954 se marcha a Madrid a cumplir el servicio militar. Comienza a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y asiste a las clases de dibujo del Círculo de Bellas Artes. Durante sus ratos libres visita el Museo del Prado. En 1955 se inscribe en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla y conoce a Luis Gordillo. Sus primeras obras son paisajes, bodegones y estudios anatómicos, que poco a poco empieza a sustituir por temas donde el dibujo adquiere protagonismo y contribuye a crear volumen.
En 1956 comienza a realizar líricas abstracciones, que expone en el Instituto de Estudios Hispánicos, obras vinculadas —según diferentes autores— a estados anímicos del pintor como angustia, rabia, dolor…, reflejados a través de variados registros cromáticos con diferentes grados de intensidad: azules, lilas y rojos. Otras obras de esta época son retratos de sus escritores más admirados, Tomás Morales, Quesada, o de sus seres queridos representados con enérgicas pinceladas de color.
En 1963, después de atravesar numerosos problemas, inaugura en la Sala del Prado del Ateneo de Madrid la serie La Rama, basada en un rito ancestral de su pueblo. En ella Dámaso utiliza arenas y piedras de playa fijadas con cementos y resinas, acompañadas de caprichosos y gruesos brochazos, negros y sienas, con representaciones de hombres, parejas y grupos que bailan gozosos. Dos años después, de nuevo tiene problemas para exponer en la Casa de Colón. En esta ocasión se trata del homenaje póstumo a su amiga Juanita, personaje muy ligado a su infancia y que había ido cayendo en la marginalidad ante la indiferencia de la gente.
Él, su último amigo y confidente, supo evocar su mundo y su tiempo a partir de los objetos y enseres que habían formado parte de su vida, junto a dibujos y fotografías, plantas disecadas, tiras de cortinas, arpilleras y fondos de sillas. Estas obras, supieron aunar el sarcasmo y la denuncia, junto a una extraña ternura que conmovió y turbó a los espectadores en aquel momento.
A finales de los sesenta viajó a México y conoció la obra de Rivera, Orozco y Siqueiros. El fallecimiento de sus padres y amiga, junto a estos viajes a centroamérica, visitando los yacimientos arqueológicos, le permiten descubrir el culto que estas culturas hacen de la muerte, impresionándole de tal manera que se convertirá en uno de los temas que más le obsesionan a lo largo de toda su trayectoria artística.
La influencia del pintor Néstor le aportará, mediante la recuperación de lo decorativo y simbólico, una renovación en su lenguaje, a través del uso de encajes, bordados y collares, muy en la línea del pintor simbolista Gustav Klimt y que utiliza en las representaciones de la muerte, como en el caso de Sudario 2001 de 1974. Para Luis Ortega sus muertes «[…] son prodigiosas labores, donde compiten en finura los tonos del encaje, el orden sabio de las rosetas y arañones, las líneas finas y las marañas armónicas, los chorreados nerviosos y las manchas recrecidas de polvo de mármol, en el color-sin color de los huesos… Calaveras o sudarios, nadie sabrá si fueron príncipes o mendigos, sabios o lerdos, si las galas póstumas fueron propias o las tomaron prestadas; […] Las muertes de Dámaso van sin nombre ni apellido, sin envidia ni propósito de enmienda […]».
En 1975 se siente interesado por el cine y rueda la película La umbría, basada en el texto homónimo de Alonso Quesada, en la que aterna el color con el blanco y negro, y en 1979 Réquiem por un absurdo, basado en un suceso real ocurrido en Agaete durante la posguerra. Años más tarde, rueda un documental antropológico sobre La Rama, en colaboración con RTVE Canarias.
Artista polifacético, ha realizado también murales, decorados y figurines para teatro, ópera y ballet, junto con incursiones en el pasado aborigen de las islas mediante obras como Héroes atlánticos (1984) o Aborígen o el nacimiento del mito (1987). Fue el director artístico del Pabellón de Canarias en la Expo 92 (Sevilla), y ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales hasta el momento.

