Lancelot I

Fecha: 1993

Técnica / material: Aguatinta 

Dimensiones: 160 x 120 cm 

Categoría: Grabado

Fecha de ingreso: 01 / 01 / 1995 

Expuesto en: Antesala planta baja 

José Manuel Broto

(Zaragoza, 1949)

Estudia en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Su trayectoria profesional se inicia dentro de la neofiguración. A partir de finales de los sesenta, su pintura evoluciona hacia un constructivismo de formas elementales y minimalistas. En 1972 fija su residencia en Barcelona y junto a otros artistas como Xavier Grau, Gonzalo Tena y Javier Rubio, forma el grupo Trama, con el que edita una revista del mismo nombre presentada por Antoni Tápies en 1976 y se exponen sus teorías plásticas y vitales.

Las obras de este periodo parten de las búsquedas del minimal norteamericano y del aparato teórico del grupo francés Support-Surface, que suponían un rechazo contra la estética conceptual que imperaba en Barcelona y un intento por devolver a la pintura una posición central en las discusiones estéticas del momento. Su obra transcurre desde un cierto impresionismo abstracto de influencias «cezannianas» y cubistas, que nos evocan a Motherwell, Mitchell y Twombly, a una abstracción simbólica con sugerencias poéticas y metafísicas, mediante el uso exclusivo de los tres colores primarios enfrentados al blanco y al negro. En medio de esta evolución, surgieron en sus obras elementos figurativos como torres, escaleras, ríos, montañas, obeliscos, lagos, etc. Junto a drippings, pinceladas gestuales y signos varios dispersos por la superficie pictórica, dando lugar a paisajes alegóricos y misteriosos.

En 1985 se traslada a París y se produce un giro definitivo en su pintura, iniciando una etapa en la que desaparecen las formas figurativas, para ser sustituidas por formas más abstractas y rotundas. Durante 1986 y 1987 aparecen ciertas imágenes oníricas, entre las que destacan desnudos de mujeres semi escondidas entre arquitecturas imaginarias, representadas mediante la utilización de colores muy contrastados.

A partir de 1988 desaparecen de la obra de Broto las alusiones a objetos reales para volver a lo que podríamos llamar abstracción pura. Realizará un tipo de abstracción en la que se irán incorporando motivos organicistas evocadores de la naturaleza en sus estadios más primitivos, junto a otros lenguajes como la escritura y las matemáticas, como sucede en la obra gráfica que aquí presentamos, titulada Lancelot I, correspondiente a la serie Malpaís. En ella, las formas geométricas: triángulos, cuadrados, poliedros, estructuras laberínticas y figuras recuerdan la manera en que cristalizan ciertos minerales, flotando en un espacio brumoso y con tonalidades misteriosas, que autores como Enrique Juncosa interpreta como «imágenes de lo trascendente en clave esotérica».

En 1990 realiza el lienzo Egipto II, que serviría de base para el cartel editado con motivo de la visita a España del escritor y pensador Edmond Jabès. Dos años más tarde realizaría la serie Libros y Sefarad. Desde 1992, Broto ha continuado adentrándose en la tradición española de la ascética y la mística, pero sin renunciar a la fuerza emotiva del color.

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