Interior de gabardina I

Fecha: 1994

Técnica / material: Grabado / Manera negra 

Dimensiones: 160 x 120 cm 

Categoría: Grabado

Fecha de ingreso: 1979 

Expuesto en: Antesala planta baja 

Juan Muñoz

(Madrid, 1952 – Ibiza, 2001)

El pintor, ceramista y poeta Ismael Ernesto González Mora nació en La Oliva, municipio de Fuerteventura, el 19 de diciembre del año 1907. A los tres años se trasladó con su familia a Tenerife, donde se matriculó en las clases nocturnas de su Escuela de Artes y Oficios.

Tras la muerte de su padre se instala en Las Palmas, asistiendo a las clases de la Escuela Luján Pérez, teniendo a Jorge Oramas y Plácido Fleitas de condiscípulos. Allí entra en contacto con las corrientes del realismo mágico promovido por Franz Roh a través de su libro homónimo, uno de los libros de texto en la institución. Del año 1928 es su primera muestra en solitario, en el Teatro Marte, de Santa Cruz de La Palma, en la que presenta obras inscritas en la poética del indigenismo.

Tres años más tarde se traslada a Madrid, donde permanecerá gracias a una beca concedida por el Cabildo Insular de Tenerife. Durante su estancia en la capital española trabajará en los talleres privados de José Aguiar y de Hipólito Hidalgo, mientras prosigue su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, a la vez que continúa pintando nuevos paisajes canarios y participando en numerosas exposiciones oficiales. A partir de 1933 es alumno de Jacinto Alcántara y de Carlos Moreno en la Escuela Nacional de Cerámica. Durante este período el artista frecuenta el Museo del Prado, en el que estudiará con detenimiento la vertiente más onírica de la obra de Patinir, Lorena y Tiziano.

En 1934 empieza su contacto con el surrealismo, con influencias de Salvador Dalí e Ives Tanguy, lo que queda reflejado en las pinturas metafísicas de ese momento; un año más tarde lleva a cabo una exposición ya plenamente inmersa en la poética, tras su relación con los miembros madrileños del grupo ADLAN (Amigos de las Artes Nuevas). A este colectivo de promoción de arte moderno formado en Barcelona en 1932 por Joan Prats, J. Gomis y José Luis Sert, pertenecían, entre otros, Joan Miró, Federico García Lorca, Luis Blanco Soler, Ángel Ferrant, Guillermo de la Torre o José Moreno Villa.

Dentro de las numerosas exposiciones temáticas organizadas por ellos cabe destacar la Exposición Lógicofobista, realizada en la barcelonesa librería Catalonia en el año 1936, y que adquiere su entidad histórica por ser la más importante exposición colectiva del surrealismo español. A ella fue invitado a participar Juan Ismael, junto con Ángel Ferrant, Maruja Mallo, Remedios Varo, Ramón Marinello, entre otros.

En esta mítica exposición figuró La arpista improvisando, un óleo sobre lienzo pintado en el mismo año, y que es una magnífica representación de la obra del pintor durante ese período. Por aquel entonces es habitual detectar en ella la ascendencia de la «pintura metafísica italiana» —Carrá y De Chirico, muy especialmente— en la recurrencia a espacios indefinidos poblados de objetos y personajes aislados que parecen superponerse a ellos, elementos arquitectónicos estilizados, una mixtura de lo animado con lo vegetal o lo pétreo, y en la que la dimensión del tiempo parece densificarse hasta casi su detenimiento. Sin embargo, donde la huella del surrealismo de Juan Ismael se hace más evidente es en las inconexas y perturbadoras relaciones que las figuras establecen entre sí: el sentido deviene hermético y emblemático, imponiéndose una atmósfera irreal e inquietante, casi fantasmagórica, que el pintor ya detectó en un ensayo sobre el paisaje canario, Indagación de las Islas, aparecido en prensa un par de años antes: «Hay unos cementerios en algunos pueblos marineros, que están cerca de la orilla, para que los marineros que mueren en tierra sigan escuchando la cantinela del mar después de muertos».

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