El administrador

Fecha: 1975

Técnica / material: Acrílico y mecanismo metálico sobre lienzo 

Dimensiones: 84 x 103 x 13 cm 

Categoría: Pintura

Fecha de ingreso: 12 / 11 / 1986 

Expuesto en: Depósito MIAC 

Juana Francés

(Alicante, 1928 – Madrid, 1990)

A los siete años inicia estudios de piano en el Conservatorio, pero pronto se siente atraída por el dibujo, y a partir de 1940 empieza a copiar fotografías. Terminada su formación musical, se matricula en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde sigue con interés las enseñanzas de Vázquez Díaz y se relaciona con otros artistas: Agustín Úbeda, César Manrique, Farrera, Manuel Conde y Manolo Millares, que se convertirán en sus mejores amigos. En 1951 recibe una beca del gobierno francés para ir a París, donde queda fascinada por los impresionistas franceses y los primitivos renacentistas italianos: Paolo Ucello, Piero della Francesca y Mantegna.

En la primera mitad de la década de los cincuenta, sus obras tienden a una figuración hierática y estática, que realiza con un empaste de color rugoso y grueso, a las que poco a poco irá insertando más elementos geométricos ocupando, unas veces, el interior de las figuras, y otras, el espacio pictórico. Entre 1956 y 1957 abandona sus vínculos con la figuración y se mete de lleno en el informalismo matérico, sustituyendo los materiales pictóricos como el óleo, por arenas de diferentes grosores, látex y pigmentos y se incorpora al grupo El Paso, exponiendo en Madrid y Oviedo.

Las obras de este período responden a composiciones abiertas, cuya lectura visual se realiza mediante masas de color que abarcan toda la superficie del cuadro, y unos fondos cuyas cualidades materiales son elaboradas cuidadosamente y acompañadas de grafismos impetuosos y cursivos, junto con el uso del claroscuro, que le aporta cierta luminosidad.

En la década de los sesenta comienza a pegar materiales al lienzo: ladrillos, vidrios, piedras, botones…, que proporcionan una mayor riqueza cromática, y a investigar sobre cuestiones relacionadas con las texturas y la materia. Este interés la induce a que en algunas de sus obras la granulación de la tela quede manifiesta en zonas determinadas del cuadro, que se distinguen por el contraste y espesor concedido a las aplicaciones del entorno. También emplea abundante arena, que trata cuidadosamente «[…] utilizaba el regado gestual, principalmente para mover las arenas; esto consistía en lanzar agua, con color o sin él, por encima de las texturas. En ocasiones sembraba las arenas sobre la base de cola acrílica que posteriormente modificaba con el pincel, produciendo ritmos con las pinceladas».

Poco a poco, su obra se transforma: «Lentamente una nueva manera de ver al hombre hace que vayan apareciendo en mis obras insinuaciones de de formas que pueden sugerir cabezas humanas. No obstante, estas “sugerencias” a la realidad que circunda, la desaparición del informalismo y el reencuentro con la forma no se realizan hasta el año 1963, cuando inicié la serie que yo llamo “El hombre y la ciudad”».

En este período su obra se hace tridimensional e incorpora objetos industriales: tornillos, ruedas, cables, teléfonos…, junto con una serie de figuras de carácter mecánico, que hacen alusión a la alienación del hombre, a través de construcciones exentas: vitrinas, torres, cajas, columnas, desde donde estos seres nos miran hieráticos. Un ejemplo lo tenemos en la obra El administrador, de 1975, donde la figura se sitúa en el centro de la composición, encerrada en una vitrina y rodeada de ventanas, que sugieren la perspectiva italiana renacentista. La cabeza estructurada y con carácter orgánico, el aspecto mecánico que nos sugieren las piezas, el uso de una gama de colores sobria y de tonos oscuros, junto con el aislamiento en que se encuentra, representan el drama de la incomunicación y soledad en la que vive el hombre de nuestro tiempo.

En los años ochenta el color volverá en numerosos cuadros. Las series Cometa, Tríptico y Fondo submarino, que llegan hasta 1989, utilizan formas pequeñas y redondeadas, apareciendo asociadas, o en estructuras que se repiten, junto con una gama variada de colores: rojos, amarillos, anaranjados, verde y azules, lo que constituirá la base fundamental del trabajo de la artista en su último período.