Ananda

Fecha: 1993

Técnica / material: Acero inoxidable 

Dimensiones: 90 x 140 x 68 cm 

Categoría: Escultura

Fecha de ingreso: 01 / 03 / 1999 

Expuesto en: Terraza superior 

Claude Viseux

(Champagne-sur-Oise, Francia, 1927 – Anglet, Francia, 2008)

El 1946 el escultor Claude Viseux ingresa en la École des Beaux-Arts de París, donde seguirá los cursos de Arquitectura, actividad que conjugará en un primer momento con su acercamiento a la plástica. En 1952, fecha en que conoció a Brancusi y Léger, realizó su primera exposición individual en la parisina Galerie Vibaud, donde mostró pinturas y esculturas, disciplina esta última que a lo largo de esta década y la siguiente irá asumiendo un papel protagonista en su trabajo. A partir de entonces Viseux da comienzo a una actividad expositiva constante, índice del rápido reconocimiento que obtuvo el artista y que llevó su obra por diversos lugares de todo el mundo, desde la Galería Leo Castelli de Nueva York en 1956, al Centre National d’Art Contemporain de París en 1969. Su primera muestra canaria tuvo lugar en 1974, en la Galería Conca de La Laguna, Tenerife, a la que dos años más tarde seguiría otra en el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias en la misma isla.

La escultura de Viseux se pone a menudo en relación con los Nouveaux Réalistes franceses. El grupo fue fundado en 1960 por el crítico Pierre Restany con los artistas Jean Tinguely, Yves Klein, Arman y Martial Raysse y con frecuencia se asocian también a él los nombres de César, Christo, Hains, Daniel Spoerri, Gérard Deschamps y otros.

Como decía el manifiesto publicado el mismo año de su fundación, el carácter de su realismo era una propuesta de apropiación «de lo real percibido en sí y no a través del prisma de la transcripción conceptual o imaginativa», de ahí su rechazo a la pintura y escultura tradicionales en favor de la utilización de materiales existentes, propios de la era industrial y tecnológica, artefactos y nuevas técnicas de iluminación, etc., que dejan su impronta sobre diversas superficies o son presentados sin apenas alteración.

Sin embargo, será el propio Viseux el que diferenciando las estrategias de formación en sus esculturas marque una distancia con respecto a aquellos al hacer notar que «la compresión es el acontecimiento, el resumen. La acumulación es la cantidad, una suma (referencias implícitas a César y Arman, respectivamente). Lo que yo quiero es la modificación. Que no es solo una deformación, sino una perturbación en el funcionamiento de un sistema». 

Y así ha sido efectivamente, desde sus primeras series en los primeros años de la década de los cincuenta: Petrifications y Momifications. Más adelante vendrían las Concretudes, tiras coladas de metal fundido con las que el artista quería «continuar el poder bruto de la materia viviente» y los Prédateur, conjunto de esculturas realizadas a partir de la soldadura de piezas de aviones Boeing.

Después de 1967 Viseux partirá en su obra únicamente de elementos fabricados en serie, combinados por la progresión de analogías sincrónicas sobre diferentes registros y ritmos de sintaxis, como en sus Cryptogames. Ya en los últimos años de los sesenta el artista desarrollará diversas series, como Les Voyants, Structures Actives o Les Eugléniens, que mantienen en común una preponderancia de la verticalidad, una ordenación simétrica y un considerable tamaño, lo que les dota de una cierta tendencia a la monumentalidad de la que el artista ha sabido sacar un rentable partido en sus numerosas intervenciones públicas.

De las mismas fechas comentadas son también las series Autoculture, cuyas piezas principales son las llantas y el chasis de un automóvil Renault y Homolides, a partir de la cual abandonará estos elementos mecánicos y el uso del acero inoxidable policromado por materiales plásticos que amplían su repertorio de modificaciones a las que somete la materia. Horographies, Multicorps y otras muchas serán nuevas series en las que Viseux continuará investigando posteriormente y que nos acercan a esta serpenteante Ananda del año 1993, realizada en acero inoxidable, dotada de un inédito impulso orgánico.

Paralelamente a su trabajo escultórico, Viseaux mantiene una notable actividad gráfica (sobre todo, coherentemente, en la técnica del collage, pero también de dibujos y más fortuitamente grabados), que le mantiene ocupado en exclusividad durante largos periodos de frecuencia variable, permitiéndole formalizar de una manera diferente los fundamentos de sus investigaciones tridimensionales y que en alguna ocasión le ha llevado a comentar:

«Los collages  están muy ligados al acto de esculpir en directo. Escoger, cortar, modificar una forma, ensamblarla, hacerle encontrarse con otra… Es lo mismo que partir de elementos tomados del mundo exterior […]. El dibujo, por el contrario, es un espectro de la forma por venir».