Sin título

Fecha: 1972 (ca.)

Técnica / material: Acero cromado 

Dimensiones: 137 x 89 x 89 cm 

Categoría: Escultura

Fecha de ingreso: 01 / 01 / 1981 

Expuesto en: Sala colección permanente 

Eusebio Sempere

(Alicante, 1923 – 1985)

En 1941 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y realizó varios retratos de su madre, iniciándose en el campo del grabado, donde efectuaría interesantes trabajos en punta seca y dibujos con cierta influencia de Matisse y Modigliani. En 1948 recibió una beca y viaja a París residiendo en la Casa de España donde conoce a Chillida y Palazuelo, entra en contacto con Braque, Vasarely y Arp, descubriendo las obras geométricas y cubistas de Mondrian y Kandinsky. En estos años se aleja de la figuración de sus primeras piezas e investiga en obras de carácter abstracto con colores planos y geométricos.

A partir de 1953 realiza una serie de gouaches abstractos, que en un principio hace con blanco sobre negro, con formas circulares que empiezan con un fragmento del círculo y que aumentan progresivamente, hasta convertirse en círculos cerrados, para luego decrecer de la misma manera; las circunferencias o secciones incluyen, a su vez, diversos fragmentos circulares en posición concéntrica; otras veces, sobre el fondo negro aparecen sucesiones de figuras geométricas variadas, como triángulos, cuadrados, cubos, etc. Más tarde, las figuras serán de distintos tamaños y estarán colocadas con mayor libertad y cambiará el cromatismo, en lugar del blanco y negro, aparecerán los ocres dando un aire más cálido y lírico a la composición.

En 1955 expone en el Salón des Réalités Nouvelles sus primeros relieves luminosos y publica un manifiesto en el que analiza la luz: «El hecho determinante de mis trabajos desde 1956 deriva de la preocupación por superar las experiencias del cinetismo óptico, basado en el movimiento producido por determinada distribución de formas y colores sobre un plano de dos dimensiones… Por otra parte, las posibilidades de la técnica moderna me brindaban un vasto repertorio de realidades utilizables. Entonces valiéndome de elementos comúnmente usados por el tecnicismo actual, regulé la luz eléctrica con intermitencias que resultaban alternativamente unas formas y unos espacios por mí delimitados».

Su obra poco a poco evolucionará hacia formas influidas por el constructivismo, el arte óptico y el arte cinético, centrando sus búsquedas en la relación de forma y volumen y la influencia de la luz en combinación con los colores.

En 1963 recibió una beca de la Fundación Ford y viaja a los Estados Unidos donde conoce a Josef Albers. A su regreso a España se instala en Madrid y en 1969 participa en el Seminario de generación automática de las formas plásticas, que supondrá la introducción en España del ordenador en la creación artística.

Tanto sus esculturas, como la obra gráfica, muestran las mismas búsquedas que en su pintura. Sin título, consiste en una estructura suspendida en el aire, compuesta por un eje central al que se incorporan formas geométricas, mediante bandas horizontales superpuestas en forma circular, que generan una sensación de movimiento y dinamismo, acentuado por el uso del aluminio como material, gracias al cual el espectador percibe la ilusión de juegos de luz y efectos visuales generados por el movimiento y la luz natural.

Las obras de Sempere, configuradas a base de finas líneas y entramados, constituyen un universo de orden y belleza, mediante el uso de colores armonizados y cromatismo cambiante, alcanzando un gran refinamiento cromático y dinamismo interno como transmisoras de la luz y el color.

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