Espejos

Fecha: 1975

Técnica / material: Tela metálica y piezas de hierro sobre tabla. 

Dimensiones: 130 x 89 x 12 cm 

Categoría: Técnica mixta

Fecha de ingreso:  

Expuesto en: Depósito MIAC 

Manuel Rivera

(Granada, 1927 – Madrid, 1995)

Manuel Rivera muestra desde la infancia una gran disposición para la pintura y la escultura, por lo que su padre decide enviarlo al taller del escultor imaginero Martín Simón con el que comienza a aprender el oficio del escultor. Trabaja la madera y el yeso, pero su verdadera pasión es la pintura. En 1945 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla. En este primer momento pinta paisajes y retratos marcados por el academicismo de su formación aunque mostrando ya una gran técnica. Dos años más tarde realiza su primera exposición, en la Asociación de la Prensa de Granada. 

1953 es un año de gran importancia en el desarrollo de la obra de Rivera. Asiste al curso sobre arte abstracto que se desarrolla en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, donde conoce a Saura y Millares, con los que unos años más tarde fundará el grupo El Paso, y entra en contacto con Jorge Oteiza, cuyo concepto del espacio es decisivo para su obra. Su pintura toma un giro definitivo, aunque permanece dentro de los cánones de la abstracción matérica e informalista. 

En 1956, tras contemplar en el escaparate de una tienda de Madrid un rollo de tela metálica, empezará a utilizar este material con el que encontrará respuesta a sus búsquedas espaciales. Comienza trabajando con la tela metálica en un sólo plano, tensándola sobre un bastidor de hierro o de madera. En 1957 ensancha este bastidor hasta darle unos seis centímetros, lo que le permite trabajar en dos planos; de esta manera introduce en su obra una de sus características constantes, la dualidad luz-espacio. El informalismo es adoptado por el grupo como exponente de sus inquietudes artísticas y como medio de expresión de denuncia de la sociedad del momento. 

En 1960 da entrada al color en sus composiciones, creando tonalidades rojizas o verdosas, semejantes a las que pudiera provocar un proceso de oxidación sobre tela metálica; así sus obras ganan en belleza. En la segunda mitad de la década, plantea nuevas formas constructivas, más cerradas en sí mismas, acentuando el dramatismo de la composición con el uso exclusivo del color negro. 

A partir de 1967 la obra de Manuel Rivera está dotada de un mayor lirismo, en el que el color es la nota dominante, tal y como se aprecia en la serie Albercas, en la que se evoca el movimiento del agua en los estanques de su tierra natal. Surgen así otras características de su lenguaje artístico, el misterio, que resalta sobre todo en la serie Espejos, en los que aparecen los recuerdos y vivencias de su infancia. Son espejos dramáticos y líricos, dependiendo del estado de ánimo del artista. Esta serie, a la que pertenece la obra aquí presentada, será retomada por Rivera a lo largo del resto de su vida, con el denominador común de que serán las diferentes vertientes que ofrecen los reflejos, la clave central de la composición. «Los espejos son el misterio», dirá el artista. 

Hacia 1978, una crisis personal provoca la ruptura con todo lo anterior, aumentando el dramatismo de sus composiciones y abandonando el carácter lírico. Su estado anímico le lleva a trabajar de nuevo con el blanco y el negro. Superada esta crisis retoma nuevamente el color y, paralelamente, una serie de obras de homenaje que había iniciado en 1973 con su Homenaje a Picasso.

A mediados de la década de los ochenta, los colores se atemperan, se oscurecen, y las telas metálicas tienen desgarros que refuerzan su expresividad. Entre 1988 y 1994 atraviesa una etapa muy fructífera, como si intuyera un final cercano. Trabaja en la serie Mutaciones, retomando el trabajo sobre bastidor de los años cincuenta. Construye cajas de de metacrilato en cuyo interior tensa la tela metálica, sirviéndose tan solo del negro como elemento dominante de la composición y realiza la serie Oráculos, de fuerte contenido cromático y pequeñas dimensiones.